El deporte de alto rendimiento suele exigir madurez, pero hacerlo a los 14 años y en la máxima categoría del waterpolo argentino no es un terreno para cualquiera.
Con una templanza que sorprende tanto como sus reflejos bajo los tres palos, la joven jugadora de Argentinos Juniors se abre paso en la Liga Nacional de waterpolo femenino. Entre entrenamientos extenuantes, la exigencia de la competencia y las aulas virtuales, construye un camino donde el crecimiento deportivo va de la mano con el personal.
En diálogo exclusivo, repasa cómo es compartir pileta con las mejores del país, el valor de los lazos familiares y de equipo, y la resiliencia que la llevó a encontrar su lugar en el mundo.
Heloisa, arquera de Argentinos Juniors, analiza su presente en la máxima categoría, el equilibrio entre el estudio y el alto rendimiento, y el aprendizaje detrás de cada partido.
Con solo 14 años, ¿qué significa para vos representar a Argentinos Juniors en la Liga Nacional?
La verdad es que para mí significa muchísimo. Desde que empecé a jugar waterpolo, siempre soñé con poder llegar a competir en un nivel así, y hacerlo representando a un club tan importante como Argentinos Juniors es un orgullo enorme. A veces me cuesta caer en la idea de que, con solo 14 años, estoy compartiendo entrenamientos, partidos y experiencias con jugadoras que tienen muchísimo nivel, más experiencia y una trayectoria muy grande dentro del deporte.
Siento que cada partido y cada entrenamiento me ayudan a aprender algo nuevo, no solo técnicamente, sino también como persona. Me motiva mucho poder crecer rodeada de compañeras que admiro y que constantemente me impulsan a mejorar. También es una responsabilidad importante, porque representar al club en una Liga Nacional significa dejar todo en el agua y dar lo mejor de mí en cada oportunidad.
Más allá de la competencia, creo que lo más lindo es disfrutar el proceso y valorar todo el esfuerzo que hay detrás.
¿Quiénes fueron las personas que más te acompañaron en este camino?
Las personas que más me acompañaron fueron, sin dudas, mis papás, mis entrenadores y mis compañeras. Mis papás estuvieron desde el primer momento, apoyándome en cada entrenamiento, en cada partido y acompañándome siempre, incluso en los días más difíciles o cuando las cosas no salían como esperaba. Ellos son una parte muy importante de todo lo que logré hasta ahora.
También mis entrenadores tuvieron un papel fundamental, porque además de enseñarme muchísimo sobre waterpolo, confiaron en mí, me ayudaron a crecer como jugadora y me motivaron constantemente a seguir mejorando y superándome.
Y obviamente mis compañeras, que son una parte enorme de este camino. Compartir tantos entrenamientos hace que se forme un vínculo muy especial. Muchas veces son ellas las que te levantan el ánimo, te aconsejan o te ayudan a seguir adelante. Creo que todo esto sería muy distinto sin el apoyo de cada una de esas personas.
¿Qué aprendizajes te dio el waterpolo hasta ahora?
El waterpolo me enseñó muchísimas cosas, tanto dentro como fuera del deporte. Creo que uno de los aprendizajes más importantes fue entender que no siempre hay que confiar tan rápido en todo el mundo y que, muchas veces, hay situaciones que te hacen crecer y aprender a ser más fuerte. A lo largo del camino viví momentos muy buenos, pero también otros difíciles, que en su momento me hicieron mal y me hicieron replantearme muchas cosas.
Con el tiempo aprendí a tener paciencia, a entender que todo llega en su momento y que, aunque a veces las cosas no salgan como uno espera, siempre aparece un lugar y personas donde realmente te sentís valorada y cómoda. Hoy siento que todas esas experiencias me ayudaron a crecer muchísimo, tanto como jugadora como persona, y a disfrutar más cada oportunidad que tengo dentro del agua.
¿Cómo combinás los entrenamientos con la escuela y tu vida diaria?
La verdad es que lo puedo combinar bastante bien porque estudio desde casa con FreeQuest Academy, y eso me ayuda muchísimo a organizar mis tiempos. Me encanta la modalidad porque me da más flexibilidad para entrenar, competir y al mismo tiempo seguir concentrada con el estudio.
Obviamente hay días más cansadores, sobre todo cuando tengo muchos entrenamientos o partidos, pero trato de mantener una rutina y ser organizada para poder cumplir con todo. Creo que el deporte también me ayudó a aprender a manejar mejor mis tiempos y a ser más responsable.
Además, poder estudiar de esta manera me permite disfrutar mucho más ambas cosas, porque siento que puedo dedicarle tiempo tanto al waterpolo como a mi vida personal y al colegio sin tener que dejar de lado algo que me gusta.
¿Qué es lo que más disfrutás de este deporte?
Creo que lo que más disfruto es poder mejorar entrenamiento a entrenamiento. Me gusta sentir que siempre hay algo nuevo para aprender, corregir o perfeccionar, y ver el progreso con el tiempo es una de las cosas más lindas del waterpolo. Cada práctica es una oportunidad para crecer un poco más, tanto física como mentalmente.
Pero además de lo deportivo, también disfruto muchísimo todo lo que se vive con mis compañeras. Compartir tantas horas entrenando y los momentos fuera del agua hace que se forme un grupo muy unido. Muchas de las mejores experiencias que tengo en este deporte son gracias a ellas, y creo que eso hace que todo sea todavía más especial.
¿Qué sentís al compartir equipo con jugadoras más grandes y con experiencia?
Siento muchísima admiración. Para mí es algo muy especial poder compartir equipo con jugadoras que tienen tanta experiencia y trayectoria dentro del waterpolo, porque constantemente aprendo de ellas, tanto dentro como fuera del agua.
Muchas veces las veía jugar y las admiraba desde afuera, y hoy poder entrenar y competir al lado de ellas es algo que me motiva muchísimo. Creo que estar rodeada de jugadoras con tanto nivel me impulsa a esforzarme más, a seguir creciendo y a querer mejorar todos los días. Además, siempre trato de aprovechar sus consejos y aprender de la experiencia que tienen, porque eso me ayuda muchísimo en mi desarrollo como jugadora.
Si tuvieras que definir este momento en una palabra, ¿cuál sería?
Si tuviera que definir este momento en una palabra, sería “crecimiento”. Porque siento que estoy creciendo muchísimo, no solo como jugadora de waterpolo, sino también como persona. Estoy viviendo experiencias nuevas, aprendiendo constantemente y disfrutando de oportunidades que hace unos años soñaba con tener. Además, todo el esfuerzo, los momentos difíciles y el trabajo de todos estos años hoy hacen que valore todavía más cada paso que doy
¿Cómo imaginás tu camino deportivo de acá a unos años?
Me imagino siguiendo creciendo y aprendiendo muchísimo dentro del waterpolo. Obviamente todavía tengo mucho por mejorar, pero me gustaría seguir compitiendo en el más alto nivel posible, sumar experiencia y aprovechar cada oportunidad que aparezca.
También espero poder seguir disfrutando del deporte como lo hago ahora, porque creo que eso es lo más importante. Más allá de los resultados, quiero seguir rodeándome de personas que me hagan bien, seguir aprendiendo de mis compañeras y entrenadores, y continuar creciendo tanto dentro como fuera del agua.
Sueño con poder llegar cada vez más lejos, representar de la mejor manera a Argentinos Juniors y demostrarme a mí misma hasta dónde puedo llegar con esfuerzo y constancia.





