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Italia y Argentina, socios naturales en el nuevo escenario del acuerdo UE-MERCOSUR

Escribe: Veronica Iesu. Abogada habilitada al ejercicio de la profesión en Argentina e Italia, titular de Chester Miller Global que brinda servicios de comercio exterior e inversores.

La aprobación del histórico tratado comercial refuerza un vínculo bilateral basado en complementariedad productiva, inversiones y lazos históricos, y posiciona a Italia como uno de los aliados europeos más pragmáticos para Argentina. 

Tras más de 25 años de negociaciones intermitentes, el acuerdo comercial entre el MERCOSUR y la Unión Europea dejó de ser una promesa para convertirse en realidad. En enero de 2026, los países de la UE aprobaron finalmente la firma del tratado, que creará una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, con un mercado integrado de más de 750 millones de personas.

La firma formal se realizará en Asunción, Paraguay, y el acuerdo aún deberá ser ratificado por el Parlamento Europeo y los congresos nacionales para entrar plenamente en vigor. Sin embargo, el aval político ya marca un punto de inflexión en las relaciones birregionales y abre un nuevo escenario económico y estratégico.

En ese contexto, Italia emerge como uno de los países europeos mejor posicionados para capitalizar el acuerdo, en particular en su relación con Argentina, diferenciándose de otros socios comunitarios que mantienen una mirada más cautelosa o directamente defensiva.

Un tratado histórico que redefine el vínculo birregional

El Acuerdo MERCOSUR–Unión Europea es uno de los más ambiciosos a nivel global. Prevé la reducción o eliminación progresiva de aranceles, mayor previsibilidad jurídica, apertura de mercados en bienes, servicios e inversiones, además de cláusulas ambientales y salvaguardas para sectores sensibles.

Su aprobación se alcanzó por mayoría calificada, pese a la oposición de países como Francia, Polonia e Irlanda. El impulso decisivo provino de economías que ven en América del Sur una alternativa estratégica frente a la creciente fragmentación del comercio global, la dependencia de Asia y las tensiones geopolíticas internacionales.

Italia frente a Europa: pragmatismo versus proteccionismo

Dentro de la Unión Europea, las posturas frente al acuerdo fueron dispares.

Francia lideró la resistencia, presionada por su poderoso sector agrícola, temeroso de la competencia sudamericana. Irlanda y Polonia expresaron reparos similares. Alemania y España acompañaron el acuerdo por razones industriales y estratégicas, aunque con debates internos.

Italia, en cambio, adoptó una posición claramente pragmática. Tras negociar salvaguardas específicas para sectores sensibles, respaldó activamente el tratado, convencida de que los beneficios industriales, comerciales y geopolíticos superan ampliamente los riesgos.

Este posicionamiento responde a la estructura de su economía: un entramado de pymes industriales altamente exportadoras, menos expuestas al impacto agrícola que otros socios europeos y muy dependientes del acceso a mercados externos.

Italia y Argentina: una relación estratégica reforzada

Italia es históricamente uno de los principales socios comerciales de Argentina dentro de la Unión Europea. La relación se sustenta en fuertes lazos culturales y migratorios, una amplia presencia de empresas italianas en el país y una marcada complementariedad productiva.

El acuerdo MERCOSUR–UE potencia y moderniza este vínculo, al reducir barreras que encarecen el comercio, brindar mayor seguridad jurídica y favorecer inversiones de largo plazo.

Sectores clave: quién gana y cómo

Agroindustria argentina: acceso a un mercado natural

Italia es uno de los mayores importadores europeos de alimentos de calidad, lo que convierte al mercado italiano en un destino natural para productos argentinos. El acuerdo beneficia especialmente a sectores donde Argentina ya posee ventajas competitivas:

  • Carne bovina (con cuotas ampliadas y aranceles reducidos)
  • Vinos, mostos y productos regionales
  • Frutas, miel y derivados agroindustriales
  • Aceites vegetales

A diferencia de Francia, Italia no compite directamente en muchos de estos segmentos, lo que reduce tensiones internas y facilita una relación basada en la complementariedad.

Industria y pymes italianas: expansión hacia el Cono Sur

Para Italia, el acuerdo abre oportunidades en sectores donde es altamente competitiva:

  • Maquinaria industrial y agrícola
  • Bienes de capital
  • Equipamiento para alimentos y energía
  • Industria automotriz y autopartes

En este sentido, Argentina no solo vista como un mercado relevante, sino también como plataforma de acceso al MERCOSUR, una visión que Italia comparte con Alemania y España, pero que no es tan extendida en otros países europeos con estrategias comerciales más centralizadas.

Energía, infraestructura y servicios

Empresas italianas ya tienen una presencia significativa en Argentina en energía convencional y renovable, infraestructura, construcción y concesiones. El acuerdo mejora el clima de inversiones, reduce riesgos regulatorios y fortalece proyectos de largo plazo.

Un capítulo menos visible, pero estratégico, es el de servicios y economía del conocimiento: ingeniería, servicios profesionales y tecnología aplicada a la industria y la energía. Italia identifica en Argentina un socio con capital humano calificado, mientras que otros países europeos continúan concentrando su estrategia casi exclusivamente en bienes físicos.

Dimensión geopolítica y estratégica

Para Italia, el acuerdo contribuye a reducir la dependencia de mercados asiáticos, refuerza la presencia europea en América del Sur y consolida alianzas con países políticamente afines.

Para Argentina, representa una oportunidad clave de diversificación de exportaciones, mayor estabilidad en su inserción internacional y acceso preferencial a uno de los mercados más exigentes y valiosos del mundo.

Desafíos y cautelas

Pese al avance político, persisten desafíos. El proceso de ratificación parlamentaria puede reabrir debates, especialmente en países con fuertes resistencias agrícolas. Además, Argentina deberá mejorar competitividad, logística y estándares productivos para aprovechar plenamente el acuerdo.

Una ventana de oportunidad mutua

El Acuerdo MERCOSUR–Unión Europea no beneficiará a todos los países europeos por igual. Es por ello que, en ese mapa desigual, Italia aparece como uno de los grandes ganadores potenciales, especialmente en su vínculo con Argentina.

Para Argentina, Italia es un socio confiable, menos proteccionista y con alto interés inversor. Para Italia, Argentina es un mercado estratégico, una plataforma regional y un socio con recursos clave en alimentos, energía y minerales.

En un escenario global marcado por tensiones comerciales y reconfiguración de alianzas, el acuerdo no solo ordena el comercio: redefine relaciones estratégicas. Y en esa redefinición, la relación ítalo-argentina emerge fortalecida, con ventajas comparativas frente a otros vínculos europeos aún atravesados por la cautela y la resistencia.

Dr./Avv. Verónica Sonia Iesu

Abogada habilitada al ejercicio de la profesión en Argentina e Italia, titular de Chester Miller Consulting / Embajadora EPLI para el proyecto “Turismo de las Raíces”. 

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