Por Heloisa Soriano Avila
Los datos muestran un deterioro que ya no puede ser considerado un problema marginal. En Argentina, el porcentaje de adolescentes que se sienten deprimidos aumentó en los últimos años y la angustia alcanzó niveles preocupantes. El suicidio continúa siendo una de las principales causas de muerte entre los jóvenes. UNICEF advierte además sobre las dificultades para acceder a espacios de ayuda y contención.
Durante mucho tiempo, la salud mental de los adolescentes fue tratada como un tema secundario, asociado muchas veces a los cambios propios de la edad.
Pero los datos muestran otra realidad.
Cada vez son más los adolescentes que dicen sentirse deprimidos, angustiados o atravesados por problemas de salud mental.* Y detrás de esas cifras aparecen situaciones de bullying, violencia, presión escolar, conflictos familiares, soledad, dificultades económicas, falta de oportunidades y una creciente sensación de no saber dónde pedir ayuda.
La problemática tampoco termina en la depresión o la ansiedad. En su expresión más grave, aparece el suicidio.
La depresión crece entre los adolescentes argentinos
Uno de los datos más preocupantes surge de las distintas rondas de la Encuesta Rápida de UNICEF Argentina.
Según la serie histórica presentada por UNICEF, el porcentaje de adolescentes que manifestaron sentirse deprimidos fue del 6% en octubre de 2020. Luego pasó al 12% en junio de 2022, 11% en junio de 2023, 9% en abril de 2024 y volvió a subir al 11% en agosto de 2025.
Es decir: casi se duplicó respecto del primer registro de la serie.
Pero hay otro indicador todavía más llamativo.
Los adolescentes que manifestaron sentirse angustiados pasaron del 16% en 2020 al 27% en agosto de 2025.
La salud mental, además, aparece entre las principales preocupaciones de los propios adolescentes: en la encuesta de UNICEF de 2025, el 29% la señaló como uno de los temas que más les preocupan, detrás de la pobreza y la falta de oportunidades laborales.
No es solamente una sensación: los adolescentes piden ayuda
Una consulta realizada por UNICEF a casi *6.000 adolescentes de nueve provincias argentinas mostró hasta qué punto la problemática está instalada entre los jóvenes.
Seis de cada diez adolescentes asociaron la salud mental con sentimientos de depresión y ansiedad.
Los principales factores identificados fueron la discriminación, el bullying y el cyberbullying. También aparecieron las presiones dentro de los vínculos familiares y, especialmente entre las mujeres, situaciones de violencia, abuso y acoso.
Pero hay una dificultad adicional: hablar del problema sigue siendo difícil.
Según esa misma consulta, solamente dos de cada diez adolescentes dijeron que en sus familias se conversa o se busca apoyo frente a problemas de salud mental.
Cuando están angustiados, cerca de la mitad recurre a amigos o personas de confianza.
Y hay un dato que debería encender una alarma: uno de cada cinco no recurre a nadie.
El problema también está en el acceso
No alcanza con reconocer que existe el problema.
La pregunta es qué ocurre cuando un adolescente necesita ayuda.
UNICEF advierte que existen importantes barreras para acceder a servicios de salud mental y a estrategias comunitarias. Entre ellas aparecen la falta de personal especializado, el costo de las terapias privadas, la discriminación y el estigma.
En la consulta realizada por UNICEF en 2024, el 41% de los adolescentes dijo no estar seguro de que en su comunidad existieran espacios para pedir ayuda por problemas de salud mental, mientras que otro 19% afirmó directamente que no existían.
En otras palabras: se está hablando más de salud mental, pero todavía existe una enorme distancia entre necesitar ayuda y encontrar dónde recibirla.*
El suicidio: la expresión más extrema de una problemática compleja
El suicidio constituye uno de los indicadores más graves de la situación.
El Ministerio de Salud argentino señala que se trata de un fenómeno *multicausal y prevenible, que no puede explicarse por una única razón ni reducirse exclusivamente a la existencia de un trastorno mental.
En Argentina, los datos oficiales citados por UNICEF muestran que en 2021 la tasa de suicidios entre adolescentes de 15 a 19 años fue de 8,6 cada 100.000 habitantes.
La diferencia entre varones y mujeres fue enorme: 18,5 cada 100.000 entre los varones frente a 4,4 entre las mujeres.
Las provincias de Formosa, Jujuy, Salta y Santa Cruz registraron en ese período tasas superiores a 20 cada 100.000 adolescentes.
Los datos más recientes sobre mortalidad requieren cautela porque las estadísticas definitivas de defunciones tienen un período de procesamiento. La Dirección de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) dispone actualmente de los datos de defunciones de 2024 por provincia, sexo, edad y causa, pero no corresponde extrapolar un supuesto aumento del suicidio adolescente sin analizar específicamente esa base.
Los intentos de suicidio también preocupan
Hay otro indicador que permite observar la dimensión del problema: los intentos de suicidio.
El sistema nacional de vigilancia registró durante 2025 un aumento de las notificaciones. Pero el propio Ministerio de Salud advierte que ese incremento no puede interpretarse automáticamente como un aumento real de los casos, porque durante ese período se amplió fuertemente la cobertura del sistema de vigilancia: en 2023 notificaban solamente ocho provincias, mientras que en 2025 llegaron a participar las 24 jurisdicciones.
Aun así, el patrón etario es significativo: las tasas más altas se concentraron en adolescentes y jóvenes de 15 a 24 años, con una marcada sobrerrepresentación de las mujeres de 15 a 19 años entre los intentos de suicidio sin resultado mortal.
Por eso, sería incorrecto afirmar simplemente que “los suicidios aumentaron” basándose en las notificaciones de intentos. Pero sí es correcto afirmar que *los adolescentes concentran una parte especialmente preocupante de la problemática y que el sistema sanitario está recibiendo una cantidad importante de situaciones que requieren intervención.
Argentina frente al mundo
La problemática no es exclusivamente argentina.
La Organización Mundial de la Salud estima que aproximadamente uno de cada siete adolescentes de entre 10 y 19 años vive con algún problema de salud mental. Además, alrededor de la mitad de los trastornos mentales que aparecen en la adultez comienzan antes de los 18 años, aunque una gran parte permanece sin detectar ni tratar.
El suicidio también constituye un problema mundial. La OMS informó que en 2021 aproximadamente 727.000 personas murieron por suicidio en el mundo* y que fue la tercera causa de muerte entre las personas de 15 a 29 años.
En América Latina y el Caribe, UNICEF estima que alrededor de 16 millones de niños, niñas y adolescentes de 10 a 16 años viven con un trastorno mental diagnosticado, mientras que más de diez adolescentes mueren por suicidio cada día en la región.
La comparación internacional también muestra que las tasas varían considerablemente entre países. La OMS dispone de estadísticas específicas para suicidio entre los 15 y 19 años, lo que permite observar grandes diferencias entre países y regiones.
Por ejemplo, en España la tasa de suicidio entre adolescentes y jóvenes es menor que la registrada en muchos países de América Latina, aunque el suicidio se convirtió en una de las principales causas de muerte entre los jóvenes españoles. En 2021 se registraron 336 muertes por suicidio entre personas de 12 a 29 años.
En Uruguay, por otra parte, una encuesta escolar de la OMS de 2019 mostró que *19,1% de los estudiantes consultados había considerado seriamente intentar suicidarse durante los 12 meses anteriores y 11,8% declaró haberlo intentado. Estos datos son de 2019 y no deben compararse directamente con las tasas de mortalidad argentinas, pero permiten dimensionar que la ideación y las conductas suicidas constituyen también un desafío regional.
Una generación que está pidiendo ser escuchada
Hay una frase que resume buena parte del problema.
Durante un encuentro de UNICEF sobre la situación de niños y adolescentes en Argentina, una adolescente preguntó:
“¿Por qué no hay datos de salud mental?”
Los jóvenes que participaron de ese encuentro hablaron de soledad, miedo a sentirse diferentes, trastornos alimentarios, falta de servicios especializados y suicidio. Algunos señalaron que existen chicos de apenas 10, 11 o 12 años que piensan en suicidarse y que muchas veces no encuentran dónde recurrir.
No se trata de afirmar que toda una generación esté deprimida.
Tampoco de convertir cada angustia adolescente en una enfermedad.
El verdadero problema es otro: hay señales concretas de sufrimiento psicológico que están apareciendo cada vez más temprano y que muchas veces no encuentran una respuesta adecuada.
La adolescencia debería ser una etapa de construcción de proyectos, vínculos e identidad.
Pero para una cantidad significativa de jóvenes, también se está convirtiendo en una etapa atravesada por la angustia, la presión, la violencia, la soledad y la incertidumbre.
Y cuando un adolescente llega al punto de pensar que no tiene salida, la sociedad ya llegó demasiado tarde si recién decide escucharlo entonces.
La prevención también empieza por escuchar
El Ministerio de Salud insiste en que el suicidio se puede prevenir y que requiere un abordaje comunitario, familiar, educativo y sanitario.
Por eso, la prevención no comienza solamente en un consultorio.
Puede comenzar en una escuela.
En una familia.
En un grupo de amigos.
En una conversación.
En preguntar cómo está alguien y escuchar realmente la respuesta.
Y, sobre todo, en dejar de considerar que “son cosas de la edad”.
Porque detrás de una frase que parece menor puede existir un pedido de ayuda.
Una línea que puede salvar tiempo y acercar ayuda
En Argentina funciona la Línea Nacional de Orientación y Apoyo en la Urgencia de Salud Mental: 0800-999-0091.
Es gratuita, confidencial y funciona *las 24 horas, los 365 días del año, con profesionales que pueden orientar, contener y articular con los servicios de emergencia cuando es necesario. El Ministerio de Salud volvió a informar sobre su funcionamiento el 10 de septiembre de 2026, Día Mundial para la Prevención del Suicidio.
Si un adolescente está atravesando una crisis, tiene pensamientos de muerte, se está haciendo daño o existe riesgo inmediato, es importante buscar ayuda profesional y no dejarlo solo.
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Fuentes
* *UNICEF Argentina:* Encuestas Rápidas sobre la situación de niños, niñas y adolescentes, incluyendo los resultados de 2025.
* *UNICEF Argentina – #MunaTeEscucha:* consulta a casi 6.000 adolescentes sobre salud mental.
* *UNICEF Argentina – Contá Conmigo:* datos sobre depresión, angustia, bullying y acceso a espacios de ayuda.
* *UNICEF Argentina – Análisis de Situación de la Niñez y Adolescencia (SITAN):* indicadores de salud mental en adolescentes argentinos.
* *Ministerio de Salud de la Nación – DEIS:* estadísticas de mortalidad y defunciones por edad y causa.
* *Ministerio de Salud de la Nación:* abordaje integral y prevención del suicidio.
* *Ministerio de Salud – Boletín Epidemiológico Nacional:* vigilancia de intentos de suicidio y evolución de las notificaciones.
* *Organización Mundial de la Salud (OMS):* salud mental adolescente y estadísticas mundiales de suicidio.
* *OMS – Global Health Observatory:* tasas de suicidio por país y específicamente para adolescentes de 15 a 19 años.
* *Ministerio de Salud de la Nación – Línea Nacional de Salud Mental:* 0800-999-0091, atención gratuita y confidencial las 24 horas.





