Por Heloisa Soriano Avila
La crisis de la obra social de los jubilados suma un nuevo capítulo: médicos y odontólogos realizaron medidas de fuerza, prestadores denuncian atrasos en los pagos y clínicas y sanatorios llegaron a restringir la asignación de nuevos turnos. Mientras tanto, crecen los reclamos por demoras y dificultades para acceder a especialistas. El temor es que el conflicto termine convirtiéndose en una crisis de atención cada vez más profunda.
La crisis del PAMI dejó de ser solamente una discusión sobre medicamentos, cobertura o cambios administrativos. En los últimos meses comenzó a impactar sobre uno de los puntos más sensibles para millones de jubilados: *la posibilidad concreta de conseguir un médico, obtener un turno y recibir atención en tiempo razonable.
El escenario combina reclamos de profesionales, conflictos con prestadores, medidas de fuerza y denuncias por dificultades para acceder a distintas prestaciones.
En abril de 2026, médicos de cabecera y odontólogos realizaron un paro de 72 horas* en rechazo al nuevo esquema de pagos establecido por la Resolución 1107/2026. Según los profesionales, el cambio podía reducir significativamente sus ingresos al eliminar adicionales vinculados a consultas y otras prestaciones.
Según El País, la medida involucró aproximadamente 11.700 profesionales: unos 8.500 médicos y 3.200 odontólogos. El medio también informó sobre una deuda con prestadores estimada en alrededor de $500.000 millones, aunque esa cifra debe entenderse como una estimación reportada en el marco del conflicto y no como una deuda oficialmente reconocida por PAMI.
PRESTADORES EN ALERTA
La situación volvió a agravarse en junio.
El 19 de junio, Infobae informó que clínicas y sanatorios de todo el país comenzaron a *suspender la asignación de nuevos turnos para consultorios externos*, reclamando la actualización de los valores de las prestaciones y la regularización de pagos atrasados.
La misma situación fue informada por MDZ, que señaló que la medida estaba relacionada con la falta de actualización arancelaria y que ponía en riesgo la atención programada.
El dato es especialmente preocupante porque no se trata solamente de una discusión entre el organismo y los prestadores.
Cuando una clínica deja de asignar turnos, el conflicto llega directamente al jubilado.
EL TURNO QUE NO LLEGA
Uno de los síntomas más preocupantes de esta crisis es la dificultad para conseguir atención médica.
Durante 2026 se registraron reclamos por demoras en consultas, estudios y autorizaciones, mientras distintos prestadores adoptaron medidas que restringieron la incorporación de nuevos turnos.
En abril, médicos de cabecera realizaron una huelga nacional de 72 horas. El País informó que la medida afectó los turnos programados, aunque se mantuvo la atención de urgencias.
Y en junio, la suspensión de nuevos turnos por parte de clínicas y sanatorios agregó presión sobre un sistema que ya venía registrando dificultades para garantizar una atención oportuna.
Para un adulto mayor, esperar semanas o meses para acceder a un especialista no es una simple molestia administrativa.
Puede significar postergar un control, un estudio, un diagnóstico o el seguimiento de una enfermedad.
MÉDICOS QUE DEJAN DE ATENDER
El propio PAMI contempla entre las situaciones que pueden generar un reclamo que el afiliado no tenga médico o prestador asignado o que el profesional ya no atienda por PAMI.
Además, el organismo mantiene actualmente un sistema de cartilla médica para localizar médicos de cabecera, especialistas y centros de diagnóstico.
La cuestión de fondo es clara:
No alcanza con que una prestación figure como cubierta si el afiliado no consigue quién la realice.
La reducción de profesionales disponibles puede generar un efecto dominó: menos médicos implica menos turnos; menos turnos implica mayor espera; y mayor espera puede terminar empujando al jubilado a buscar atención particular.
ODONTOLOGÍA: OTRO FRENTE DE CONFLICTO
La atención odontológica también quedó atrapada en la crisis.
En marzo, Radio UNR informó que odontólogos prestadores de PAMI habían suspendido servicios debido a reclamos por el pago de las cápitas y retrasos en el pago de prótesis.
En mayo, El Cronista informó que APPAMIA ratificó una suspensión por tiempo indeterminado del otorgamiento de turnos para afiliados de PAMI, afectando la atención odontológica programada.
La situación también fue reflejada por medios locales, como Diario El Norte de San Nicolás, donde profesionales denunciaron problemas con los valores de las prestaciones y los costos crecientes de los insumos.
El contraste resulta llamativo: mientras PAMI sostiene oficialmente programas de cobertura odontológica, los prestadores denuncian dificultades económicas que ponen en riesgo la continuidad de esas prestaciones.
UNA CRISIS QUE TERMINA PAGANDO EL JUBILADO
El verdadero problema aparece cuando se observa toda la cadena.
PAMI y sus prestadores discuten honorarios y pagos. Los profesionales realizan medidas de fuerza. Algunas instituciones restringen turnos. Y el jubilado queda en el medio.
Así, una crisis financiera, contractual o administrativa termina transformándose en una crisis de atención.
Porque el afiliado no necesita solamente que PAMI diga que una consulta está cubierta.
Necesita *un médico disponible, un turno cercano, una autorización que llegue a tiempo y una prestación que efectivamente pueda realizarse.*
Y allí aparecen las preguntas más incómodas:
*¿Cuánto tiene que esperar un jubilado para ver a un especialista?*
*¿Qué sucede cuando su médico deja de atender por PAMI?*
*¿Qué ocurre cuando una clínica deja de otorgar nuevos turnos?*
*¿Cuántos terminan pagando de su bolsillo una consulta que, en teoría, debería estar cubierta?*
EL RIESGO: QUE LA COBERTURA EXISTA SOLAMENTE EN EL PAPEL
La situación plantea un riesgo mayor: que el sistema conserve formalmente determinadas prestaciones, pero que el acceso efectivo a ellas sea cada vez más difícil.
Porque una cobertura que no puede utilizarse en tiempo y forma pierde buena parte de su sentido.
Los jubilados necesitan controles periódicos, tratamientos continuos, medicamentos, estudios y especialistas.
No pueden esperar meses para que se resuelva una disputa entre PAMI y sus prestadores.
La crisis, entonces, no se mide solamente por la cantidad de beneficios que fueron modificados.
También se mide por algo mucho más concreto:
¿CUÁNTO TIENE QUE ESPERAR UN JUBILADO PARA SER ATENDIDO?
Cuando conseguir un turno se transforma en una odisea, cuando un médico deja de atender, cuando una clínica restringe prestaciones o cuando un paro interrumpe la atención, el problema deja de ser administrativo.
Es el acceso a la salud de millones de adultos mayores el que queda en el centro de la tormenta.
Fuentes consultadas
* *PAMI / INSSJP:* normativa oficial, cartilla médica y sistema de atención.
* *El País:* paro de médicos y odontólogos y situación de los prestadores.
* *Infobae:* suspensión de nuevos turnos por clínicas y sanatorios.
* *MDZ:* restricciones a la asignación de turnos y reclamos por actualización arancelaria.
* *El Cronista:* conflicto con odontólogos y suspensión de turnos.
* *Radio UNR:* suspensión de prestaciones odontológicas por reclamos de pago.
* *Diario El Norte San Nicolás:* reclamos de odontólogos y situación de prestadores.





